¿Por qué seguimos quemando nuestra riqueza?

La energía renovable debe reemplazar a los combustibles fósiles

Hace unos 10 días se organizó en el Ministerio de Agricultura de Madrid una jornada (dos días) de debate sobre propuestas para la nueva Ley de Cambio Climático y Transformación Energética que prepara el Gobierno actual de la nación.

El jueves, ya a última hora, el Sr. Trump anunció que los EEUU se retiraban del Acuerdo de París. Ésto generará problemas. La realidad será que los estados federados y las grandes empresas continuarán actuando dentro del pacto. El Sr. Trump está llevando a los EEUU a una situación bipolar, esquizofrénica, en la cual la desconexión entre la realidad y su mundo de sueños es cada vez mayor. Se esta conviertiendo en, o ya es, un ‘clown’.

El problema del cambio climático es tanto un problema de medio ambiente como un problema de estupidez humana, definida ésta como hacer daño a otros sin obtener beneficios para uno.

Ha habido muchos cambios climáticos en el planeta desde su formación hace unos miles de millones de años. Ha habido cambios climáticos disruptores de la civilización occidental en los últimos 2.000 años: el óptimo climático alrededor del año 1.000 y la Pequeña Edad del Hielo en la época de Luis XIV de Francia y nuestro Carlos II el Hechizado.

Estos dos cambios generaron rupturas importantes en Europa. El primero causó la expansión de los hombres del norte, los «nor-man-dos» de Noruega, Dinamarca y Suecia que, empujados por un crecimiento de su población debido al buen tiempo, salieron de Vikingos (piratas) y, al final, llegaron a conquistar Inglaterra y fundar un reino normando en Sicilia. Y el segundo generó revoluciones en toda Europa, cuando los cultivos en tierras marginales dejaron de producir.

Pero esos cambios climáticos recientes fueron algo así como un cuarto del actual, y una décima del que nos espera a lo largo del siglo XXI. Recordemos que el sistema climático es no lineal, y un cambio de 1 grado en la Temperatura Media Global implica cambios de tamaño 100 en sus efectos. Los grados se amplifican como la música en los reproductores.

Debemos parar este cambio climático actual, o asumir que la civilización que nos ha costado 1.000 años conseguir quedará destrozada. Buena parte de la guerra de Siria es por el agua que cada vez es más escasa en esa zona; y que el Jordán ya casi no suministra agua ni a Israel ni a Palestina.

Pero la pregunta es otra. ¿Por qué seguimos tirando a la basura y quemando la riqueza de la que disponemos?

El único crecimiento real del PIB, de la riqueza, es el crecimiento de la energía empleada por cada persona, por cada sociedad. Riqueza es energía y energía es riqueza.

Se habla constantemente del PIB. Pero ¿qué es el PIB? Se supone que es la medida de la riqueza de los países. Sin embargo, si bien lo vemos, no es más que el movimiento circular del dinero del profesor al panadero, de éste al que vende camisetas, de aquí a la gasolinera… , y, finalmente, al profesor de nuevo, pagado con los impuestos de todas esas transacciones.

Siendo circular, no podría crecer, y así ocurrió desde las primitivas bandas de cazadores-recolectores hasta la primera revolución energética: la agrícola. Entonces el ser humano empezó a capturar un 1% de la energía solar mediante los recolectores solares que son las plantas. Hasta entonces, sólo capturaba alrededor del 0,001% desenterrando raíces y comiendo muy de vez en cuando alguna presa animal.

El único crecimiento real del PIB, de la riqueza, es el crecimiento de la energía empleada por cada persona, por cada sociedad. Riqueza es energía y energía es riqueza.

Con la energía solar capturada mediante el cultivo sistemático de las plantas, la riqueza de los seres humanos creció de modo que pasamos de unos 2 millones de individuos a cerca de 1000 millones en la víspera de la segunda revolución energética, la de los combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas natural.

Pero éstos no son más que energía solar capturada hace 300 millones de años y almacenada en pequeñas bolsas del terreno. La segunda revolución energética fue abrir la caja fuerte del abuelo y ponerse a gastar como locos lo ahorrado por él.

Hasta que se termina.

Entonces, ¿qué?

Es imperativo aumentar la riqueza del mundo. Y ésto sólo se puede conseguir aumentando drásticamente la energía disponible y ésta es la del sol.

Cuando arrancamos el coche, el camión, cuando quemamos gasóleo o gas natural para calentar unos edificios mal diseñados y construidos y para producir electricidad, estamos quemando irreversiblemente los billetes de la caja fuerte del abuelo. Ni carbón, ni petróleo, ni gas natural pueden durar millones de años. De hecho, la producción de petróleo alcanzó un pico en 2007 y está disminuyendo desde entonces.

Es una «riqueza» espúrea, un regalo con fecha de caducidad. Es una riqueza que quemamos sin reposición.

De hecho, esta riqueza está ya disminuyendo desde el año 2007. La cantidad de petróleo de que disponemos es la misma o cada año un poco menor, incluido el ‘fracking’, para una población cada vez mayor, sobre todo, la clase media, que crece y demanda cada vez más riqueza, es decir, más energía. Las políticas del Estado del Bienestar, diseñadas para una riqueza, es decir, energía, creciente se están quedando obsoletas y todos los países «ricos» tienen el mismo problema: no hay suficiente riqueza para mantener las pensiones ni para generar empleo.

Si sólo se reparte lo que hay, no se puede crecer.

Es imperativo aumentar la riqueza del mundo. Y ésto sólo se puede conseguir aumentando drásticamente la energía disponible y ésta es la del sol.

La riqueza de los combustibles fósiles, la inmensa cantidad de energía que han suministrado, no es más que la energía solar que se almacenó en el subsuelo hace unos 300 millones de años. Hoy tenemos esa energía solar cada día en la superficie de la Tierra. En un año, esta superficie recibe la misma energía que podrían gastar 160.000 millones de personas al ritmo que la gastan los EEUU. Y ésto durante miles de millones de años. Una energía que no produce cambio climático, y que puede recoger cada ciudadano de la Tierra sin intermediarios.

Cambiar de las energías fósiles, que desaparecen, a la energía solar directa, que se mantiene millones de años, no es difícil. Basta con montar paneles fotovoltaicos (hechos de arena) o centrales solares térmicas que sólo necesitan vidrio (arena) y nitratos (nitrógeno, oxígeno y sodio, por ejemplo), o molinos de viento (el viento lo genera el calentamiento de los mares por el sol).

Sustituir todo el sistema energético actual por energía solar directa implica generar millones, realmente millones de puestos de trabajo. Sólo en instaladores de paneles fotovoltaicos, si se instalasen en 3 millones de edificios precisarían medio millón de instaladores, más los que los fabricasen y mantuviesen a lo largo del tiempo. Lo mismo con el resto de las energías solares, más los coches eléctricos que funcionarían sin polución y como almacenes de las energías intermitentes solares; además otros muchísimos negocios, pues las revoluciones tecnológicas son las que realmente generan trabajo.

España, que tiene sol más que sobra, dispondría de toda la energía que utiliza con sólo 10.000 kilómetros cuadrados. Teniendo en cuenta que la superficie de España es de 500.000 km2, sólo necesitaríamos un 2% del área de nuestro país para generar una energía que no tendríamos que pagar fuera. Una energía creciente implica una riqueza creciente, pues como he dicho más arriba, la única riqueza real es la energía. Lo que se mueve en el PIB no es mas que el surplus de la energía capturada y no destruida.

Si algún lector duda de esta afirmación, piense cuando empezó a crecer la riqueza, primero en Inglaterra, luego por difusión, en el resto del mundo.  A partir de 1775, la riqueza se expandió desde pocas personas hasta la clase media actual de unos dos mil millones. La única diferencia con la etapa anterior de la humanidad ha sido la disponibilidad inmensa de energía, que ha permitido el desarrollo de la industria y la tecnología. Hoy ésto está invirtiéndose y necesitamos urgentemente mucha más energía y ésta sólo puede ser la solar.

En la jornada referida más arriba, sorprendentemente, el Sr. Rajoy aceptó, en contra de sus ideas anteriores, la realidad del cambio climático y la necesidad de tomar medidas contra el mismo. Al menos lo aceptó de palabra. Los hechos son algo muy distinto, como sabemos.

Aunque en otra ocasión había dicho que esta ley se aprobaría en la primera mitad de la legislatura, dijo en esa jornada también que la dejaba para más tarde, como siempre, y al mismo tiempo, uno de sus ministros, el Sr. Nadal, apostaba un par de día antes por las centrales de carbón de Compostilla y Andorra. La primera quema riqueza (carbón) de fuera de España, y la segunda los lignitos de Teruel, altamente contaminantes. Mantenemos en España una tecnolgía del siglo XIX.

¿En qué quedamos?

Volviendo al título de post, ¿por qué quemamos nuestra riqueza? Podemos incrementarla en vez de destruirla. Es cosa nuestra.

¿Lo hacemos?

¡Delenda est pollutio!

Fuente: El Mundo

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