¿Qué medidas habría que adoptar para paliar los efectos que el cambio climático tendrá sobre el agua?

agua, pobreza y cambio climático

¿Qué medidas concretas se deberían adoptar para paliar los efectos que el cambio climático tendrá sobre el agua? Los expertos de respondieron a esta pregunta durante el III Foro Cambio Climático y Pobreza y aportaron su visión particular. Es tiempo de actuar.

Fernando Morcillo, presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de agua y Saneamiento, AEAS: «Fundamentalmente, primero que la ciudadanía entendamos la preocupación porque este recurso puede ser más escaso en cantidad y calidad lo que requiere esfuerzos importantes en educación y compromiso por parte de la ciudadanía y después hay unos elementos de carácter técnico, por ejemplo, la evolución de las capacidades de reutilización del agua, del aprovechamiento de los biosólidos, fangos de depuración, etc. que son muy importantes y también condiciones de carácter económico-financiero, es decir, que paguemos realmente por el agua lo que vale y no paguemos más no metiendo en el precio del agua otras cosas».

Lourdes Benavides, responsable de justicia económica de Oxfam Intermon: «Las medidas son, en primer lugar, políticas y que además respondan a compromisos internacionales ya adquiridos, es decir, que con cumplir con aquellos compromisos internacionales daríamos un paso adelante muy fuerte. En segundo lugar, la propia ciudadanía se tiene que apropiar de esos cambios en nuestras familias, en nuestras casas. Es decir, también tenemos que hacer cambios en nuestras casas para anticiparnos y mitigar ese cambio climático y los efectos que pueda tener en todos nosotros y sobre todo en los países del Sur. Y luego creo que la inversión también será importante, así como corregir las desigualdades que existen entre los países que disponemos de más posibilidades y aquellos que sufren en primer lugar el cambio climático y necesitan contribuciones exteriores para también poder corregir sus modelos económicos y de consumo».

Adriano García-Loigorry, Consejero Técnico de la Dirección General del Agua del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente: «Nosotros en la Dirección General consideramos que todo parte de la planificación hidrológica. Hacen falta estudios serios y rigurosos de recursos que además tienen que tener en cuenta los efectos del cambio climático. Recuerdo por tanto lo que acabo de decir sobre que el Centro de Estudios Hidrográficos está haciendo estudios para evaluar la evolución de los recursos hídricos con la afección del cambio climático. Por tanto, primero estudio de los recursos, segundo una planificación correcta conociendo los recursos disponibles para hacer unas asignaciones de recursos adecuada, tercero, dado que las sequías van a aumentar, lo que hay que hacer es un aumento extraordinario de la eficiencia y de la mejora de la gobernanza tanto a nivel de cuencas como a nivel de ciudades. Y especialmente sangrante es en aquellos países que tienen unos sistemas de gobernanza muy pobres en ciudades y que tienen unos niveles de agua no contabilizada por encima del 50%. Ahí tenemos que influir. Cuando ya no sea posible mejorar la eficiencia habrá que buscar nuevas fuentes y entre ellas tener en cuenta recursos no convencionales como la desalación. En cuanto a avenidas, que parece que se van a incrementar por el cambio climático, nosotros optamos por hacer un estudio para hacer una zonificación de riesgos. Las primeras medidas tienen que ser con relación al territorio y cuando no sean suficientes habrá que tomar medidas estructurales, de restauración de cauces o medidas de infraestructuras para el drenaje pluvial».

Julio Martínez, técnico del programa de cooperación al desarrollo del Ayuntamiento de Zaragoza: «De lo primero que hay que partir es de la idea básica de que el derecho al agua es un derecho humano y universal y que todo el mundo tiene derecho a él. Entonces, ese derecho hay que garantizarlo y hay que trabajar en serio en la igualdad en el acceso al recurso. Esa es una tarea de la cooperación inexcusable. Y en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de una manera ya mucho más vehemente, tenemos que trabajar la calidad del recurso hídrico. Desde el terreno concreto de la cooperación que a mí me interesa hay que insistir en el tratamiento de las aguas usadas, de las aguas servidas porque el recurso hídrico se va a deteriorar y si además de escasear se va deteriorando pues no tenemos solución. Y esas serían medidas fundamentales».

Isabel Martín, técnico de proyectos de la Fundación CENTA: «¿Cómo medidas?, se han nombrado varias, pero quizás mencionaría la gobernanza, la gobernanza del agua, la concienciación, sensibilización, la implicación de la sociedad, el seguir trabajando en aspectos básicos como son el saneamiento básico, el tratamiento de las aguas residuales, la reutilización de forma segura, bien para la salud pública, salud de los cultivos, de los ecosistemas, etcétera, etcétera.

Ana Montero, jefa de coordinación y seguimiento de planes del Instituto Aragonés del Agua: «¿Qué medidas podemos tomar? La legislación es muy importante en el caso de los vertidos de fertilizantes agrícolas y ganaderos, en el caso de purines de contaminación para nuestros ríos y acuíferos. El tema de aumentar la eficiencia de los sistemas. Es importante la educación, importante el control, conocer los sistemas de abastecimiento, la formación de decisores políticos, técnicos municipales y ciudadanía en general».

Josefina Maestu, ex directora de la Oficina de Naciones Unidas de Apoyo al Decenio del Agua (UNO-IDfa): «Bueno las medidas completas que se están planteando realmente son de tres tipos: una es información, otra es infraestructuras y medidas flexibles y resilientes y la tercera es la coordinación de los agentes públicos. Información porque obviamente para poder prevenir los grandes impactos del cambio climático sobre el agua tenemos que saber y tenemos que ser capaces de hacer un seguimiento cada vez mejor de las variables hidrometeorológicas y realmente lo que tenemos que hacer es invertir más en los servicios meteorológicos, invertir más en los servicios hidrológicos que nos permiten ver cómo están evolucionando para poder prevenir y poder actuar mejor y antes sobre esos efectos que están ocurriendo y están ocurriendo sin más remedio. La segunda es hacer actuaciones más resilientes. Con eso lo que se viene a decir es que hay que intentar crear, esto…, ciudades, hay que estar… pensar en los nuevos desarrollos urbanos de manera que no se construya en zonas de avenidas. Hay que pensar en el tipo de desarrollo, en el tipo de modelo económico que queremos, más en función de la disponibilidad de agua que hay. O sea, hay que ir hacia situaciones en las cuales… y si no hay más remedio pues por supuesto construir infraestructuras que nos ayudan también a ser más resilientes. Y luego, por último, la coordinación. Cada vez más se plantea que los efectos del cambio climático sobre esos grandes efectos extremos de avenidas y sequías quiénes lo pueden gestionar mejor son las autoridades locales. Pero por otra parte esos procesos de descentralización a menudo no van unidos a realmente poder tener los recursos financieros para poder hacerse cargo de esos efectos, entonces, ese tema de la coordinación, de que los diferentes agentes sociales funcionen mejor, que haya coherencia entre las políticas tanto de urbanismo como las de desarrollos agrícolas, como las de desarrollo industrial con las políticas de agua son temas fundamentales».

Alberto Guijarro, coordinador de campañas en ONGAWA: «Bueno, yo diría que realmente hacer realidad los compromisos a los que se ha llegado tanto en materia de agua como de cambio climático pasa por incorporar en los planes nacionales e internacionales dichas medidas a través de acciones concretas. Falta por poner en la mesa financiación adecuada para conseguir los objetivos y pasa por una coherencia de políticas y una colaboración entre todos los actores».

Pablo Barrenechea, adjunto a la dirección de ECODES y responsable de Alianza por el Agua: «Hay una clave fundamental en las medidas necesarias contra el cambio climático y racionalizar la gestión del agua y es una gobernanza participativa, inclusiva y que tenga en cuenta la urgente necesidad de generar un modelo de gobernanza resiliente adaptado a las necesidades que está generando el cambio climático en la gestión del agua».

Cristina Monge, directora de Conversaciones de ECODES: «Bueno, yo creo que es momento de pasar de los compromisos a la acción. Realmente si hacemos un repaso de lo que han supuesto los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de lo que ha supuesto ese acuerdo de la Cumbre del Clima de París y todo lo que se ha movido en torno a ello, veremos que el diagnóstico que hacemos de la situación es muy similar, que hacemos entre los diferentes actores sociales, y las herramientas o las recetas que tenemos para intentar paliar esta situación también son parecidas. Lo que hace falta en estos momentos es que cada cual se comprometa a aquello que le es propio y que por lo tanto cada cual pase a la acción de asumir aquellas cuestiones, aquellos hechos que demuestren que su compromiso en la lucha contra el cambio climático es real y que lo está haciendo efectivo de manera urgente porque si algo tenemos claro es que el cambio climático, como no me cansaré de repetir, no es un problema de futuro, es un problema de presente, lo tenemos a día de hoy ya».

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