Más energía, más tiempo: ayudar a superar la pobreza incluye paliar la carencia de ambos

Carta de Bill y Melinda Gates 

«Si pudieras tener un superpoder, ¿cuál sería?». Esta es la pregunta que responde el matrimonio Gates en su carta anual sobre el estado del mundo, visto desde los ojos de la filantropía. «Más energía, más tiempo». Ayudar a superar la pobreza incluye paliar la carencia de ambos. Es su reto para 2016

«Si pudiérais tener un superpoder, ¿cuál sería?». Eso fue lo que nos preguntaron, hace no mucho tiempo, los estudiantes de un instituto de Kentucky.

También nos preguntaron cuáles eran nuestros cereales preferidos para desayunar (Bill: Cocoa Puffs, Melinda: Wheat Chex), qué animal nos gustaría ser (Bill: un bonobo; Melinda: un leopardo de las nieves) y si sabíamos bailar el Whip and Nae Nae (uno de los dos sí sabe).

La pregunta del superpoder fue nuestra favorita.

Volar, ser invisibles, viajar en el tiempo: todas son buenas opciones.

Intentando mantenernos al día con el trabajo de nuestra fundación y los calendarios de nuestros tres hijos, dimos respuestas que inmediatamente resultarán familiares a cualquier padre.

“¡Más tiempo!”

“¡Más energía!”

Cuando nos sentamos a escribir la carta de este año, no podíamos quitarnos esas respuestas de la cabeza. Claro, todo el mundo quiere más tiempo y más energía. Sin embargo, eso significa una cosa en los países ricos, y otra completamente distinta desde la perspectiva de las familias más pobres del mundo.

La pobreza no solo es la falta de dinero, sino también la ausencia de unos recursos que los pobres necesitan para materializar su potencial. Dos de estos recursos, fundamentales, son el tiempo y la energía.

Actualmente, más de 1.000 millones de personas viven sin acceso a energía. No disponen de electricidad para iluminar y calentar sus hogares, abastecer hospitales y fábricas, y mejorar sus vidas en miles de formas.

De igual manera, la falta de tiempo también crea obstáculos. No es solo la sensación de que al día le faltan horas; es el efecto devastador del trabajo extenuante, que no hay más remedio que hacer, cuando no hay electricidad.

Queremos dedicar la carta de este año a hablar de las oportunidades que vemos para superar estos desafíos, a menudo pasados por alto. Os escribimos a los estudiantes de instituto porque sois los que, en última instancia, tendréis que solucionar estos problemas. (Nuestro interés por el tiempo y la energía es independiente del trabajo de nuestra fundación en los ámbitos de la salud y la pobreza. Pero todo está relacionado. La solución de estos problemas hará que resulte más fácil salvar vidas y que el mundo sea un lugar más equitativo).

Más tiempo. Más energía. En lo que a superpoderes se refiere, puede que no sean tan emocionantes como la capacidad de Superman para desafiar la gravedad. Pero si el mundo logra poner más de los dos en manos de los más pobres, creemos que los sueños de millones de personas podrán alzar el vuelo.

[…]

Otros fragmentos destacables de la Carta Anual de la Fundación Bill Gates:

Unos 1.300 millones de personas —el 18% de la población mundial— no necesitan imaginárselo. Así es la vida para ellos todos los días.

 

Si tuviese un solo deseo para ayudar a los más pobres, sería encontrar una fuente de energía limpia y barata para proporcionar electricidad a nuestro mundo.

 

Al no tener acceso a la energía, los pobres se quedan atrapados en la oscuridad, privados de todos los beneficios y oportunidades que trae la electricidad.

 

Así pues, si de verdad queremos ayudar a las familias más pobres del mundo, debemos encontrar la forma de conseguirles energía limpia y barata. Barata, porque todo el mundo tiene que poder permitírsela; limpia, porque no debe emitir dióxido de carbono, el desencadenante del cambio climático.

 

Millones de familias pobres viven de la agricultura, y los cambios meteorológicos suelen hacer que sus cultivos no crezcan, bien por falta, bien por exceso de lluvia, hundiéndolos aún más en la pobreza. Se trata de algo particularmente injusto, porque ellos son los menos responsables de las emisiones de CO2, causa primera del problema.

 

El mundo debe recortar hasta un 80% las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí al año 2050, y eliminarlas por completo antes del final del siglo.

 

El problema es que el CO2permanece en la atmósfera durante décadas. Aunque mañana mismo se redujesen a la mitad las emisiones, la temperatura seguiría aumentando por el dióxido de carbono que ya se ha emitido. No, tenemos que reducirlas a cero.

La mayor parte de la energía mundial, aparte de la hidráulica y la nuclear, se produce mediante combustibles fósiles como el carbón, que emiten una cantidad abrumadora de CO2. Sin embargo, también aquí hay buenas noticias: las nuevas tecnologías ecológicas permiten al mundo producir más energía sin CO2 gracias al sol y al viento.

Pero para detener el cambio climático y hacer que la energía sea asequible para todo el mundo también vamos a necesitar nuevos inventos.

¿Por qué? La solar y la eólica son fuentes de energía fiables mientras el sol brille y el viento sople, pero la gente seguirá necesitando energía segura en los días nublados, por la noche y cuando no sople ni la más mínima brisa. Eso implica que las compañías eléctricas suelen respaldar las fuentes renovables con combustibles fósiles, como el carbón o el gas natural, que emiten gases de efecto invernadero.

Así pues, necesitamos soluciones más potentes y económicas. En resumidas cuentas, necesitamos un milagro energético. Cuando digo “milagro” no me refiero a algo imposible.

Ya he visto milagros antes: el PC, Internet, la vacuna de la polio. Ninguno de ellos ocurrió por casualidad. Son resultado de la investigación, del desarrollo y de la capacidad humana para innovar.

Sin embargo, en este caso el tiempo no está de nuestro lado. Cada día emitimos más y más CO2 a nuestra atmósfera, y agravamos todavía más el problema del cambio climático.

Necesitamos una cantidad inmensa de investigación en miles de ideas nuevas —incluso en las que parezcan un tanto alocadas— si queremos llegar a las emisiones cero antes de finales de siglo. Pero para descubrir miles de formas que no funcionan, primero hay que probar miles de ideas diferentes. Y eso no está ocurriendo, ni de lejos.

Por eso tenemos que empezar cuanto antes. No hace mucho participé en el lanzamiento de un programa en el que los esfuerzos de más de veinticuatro personas complementarán las investigaciones de los Gobiernos de varios países. Todo tiene por objeto obrar milagros energéticos.

El desafío al que nos enfrentamos es grande, quizá mayor de lo que muchas personas imaginan. Pero también lo es la oportunidad. Si el mundo es capaz de encontrar una energía limpia y barata, hará algo más que detener el cambio climático: transformará la vida de millones de familias pobres.

Una fuente de energía limpia y barata lo cambiaría todo.

Imaginaos.

Bill Gates

Leer la noticia al completo en El País Planeta Futuro

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