Los nuevos retos frente al cambio climático

James Hansen, el cientifico que batallara contra Trump en los tribunales

En 1988, James Hansen, profesor del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, intervino ante el Comité sobre Energía y Recursos Naturales del Senado de EE UU para explicar el impacto del cambio climático. Contribuyó a forjar concienciación. Hoy, décadas después de que creara un modelo computacional que predecía un incremento de 4 ºC de temperatura si la concentración de CO2 se duplicaba, vuelve a la carga. Su lucha: evitar que el futuro de la humanidad esté en manos de políticos que se niegan a escuchar a los científicos, a pesar de que ya se ha demostrado que los países pueden aumentar su PIB y disminuir el CO2 a la vez. Hansen y el japonés Syukuro Manabe se encuentran en Madrid para recibir el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la Categoría del Cambio Climático.

«La gente que influye en nuestros gobiernos, sobre todo en EE UU, es la industria de los combustibles fósiles», afirma. De ahí que «Children Trust, organización sin ánimo de lucro, compuesta por 21 jóvenes contrarios al Gobierno de Trump y un ‘‘anciano’’ que soy yo, pusiéramos hace un año una denuncia presentada en el Tribunal de Oregón, que es el que está por debajo del Constitucional, contra el presidente y el Gobierno Federal». Eso fue antes de que Trump fuera elegido presidente. Y mucho antes de que anunciara su salida del Acuerdo de París. Acuerdo, por cierto, que Hansen afirma que «no es suficiente, no lo ha sido y no lo era antes de la salida de Trump. Es bueno que todo el mundo diga que hay que hacer algo, pero las palabras no proponen las políticas necesarias para ese cambio». Ahora bien, «las peores consecuencias de la salida de Trump es que se seguirá promoviendo el uso de combustibles fósiles. Trump ha agravado lo que ya era un problema álgido».

En cualquier caso, tiene claro «que las acciones o inacciones de Trump no van a ser muy importantes, porque lo que consigue es que se preste más atención al cambio climático».

La ciencia nos dice que esto no se puede hacer sin poner a los jóvenes en una situación tal que tendrán que aspirar y sacar el CO2 de la atmósfera». Para evitarlo, «hay que olvidarse de crear subsidios para las renovables. Lo que hay que hacer es poner un impuesto al uso de combustibles fósiles, incluir su coste real. Sólo con este impuesto podremos reducir las emisiones en un 3% anual.

Y eso será determinante en el juicio, que «tendrá lugar este año, probablemente en noviembre», dice Hansen, que está convencido de que «ahora será más fácil ganar el caso porque las ideas y acciones de Trump son totalmente incongruentes con lo que nos indica la ciencia. Es posible que Trump nos ayude a conseguir las acciones necesarias –en la lucha contra el cambio climático– porque, si los tribunales fallan a nuestro favor y se concluye que el Gobierno debe contar con un plan congruente con la ciencia, supondrá un cambio completo». La acción por el clima en EE UU «ya no dependerá de los políticos», añade. Argumentos no les faltan. Por si no bastara con toda la documentación científica existente, Hansen ha publicado un artículo y publicará otro «en unas semanas, escritos junto a otros 20 científicos de renombre, en los que se demuestra la base científica de por qué hemos llevado al Gobierno a los tribunales». Y es que «no hay que buscar técnicas no convencionales –prosigue– para seguir utilizando combustibles fósiles, como el ‘‘fracking’’. La ciencia nos dice que esto no se puede hacer sin poner a los jóvenes en una situación tal que tendrán que aspirar y sacar el CO2 de la atmósfera». Para evitarlo, «hay que olvidarse de crear subsidios para las renovables. Lo que hay que hacer es poner un impuesto al uso de combustibles fósiles, incluir su coste real. Sólo con este impuesto podremos reducir las emisiones en un 3% anual. Ése es el requisito fundamental si queremos un clima estable a lo largo de este siglo», precisa Hansen, que confía en que EE UU ponga esta tasa en 2020. Pero, ¿cómo hacer que todos los países la tengan? Bastaría con que se «pusiera un impuesto en la frontera para los países que no tengan esa tasa».

Manabe fue pionero en el pronóstico del cambio climático. Creó el primer modelo computacional que predijo que la temperatura subiría 2ºC si se duplicaba la concentración de CO2. «Trabajaba en desarrollar el modelo del clima como extensión natural del modelo del pronóstico del tiempo. En un momento dado se me ocurrió que sería muy útil estudiar las posibles variaciones del clima en relación con la concentración de gases de efecto invernadero». Pronto esa ocurrencia se convirtió en un hito, porque lo hizo en la década de los años 60, cuando en los artículos científicos se temía que el aumento de concentración de CO2 pudiese conllevar un aumento de temperatura, pero sin predecir una cifra. Por este logro, Manabe recibirá el jueves junto a Hansen el Premio BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cambio Climático.

«Desde esa época, las mediciones de temperatura global han empezado a demostrar que es cierto, que está aumentado la temperatura». De hecho, hasta la fecha, la temperatura media global ha aumentado ya «1ºC aproximadamente». Además, su modelo computacional impulsó el desarrollo de otros, empezando por el de Hansen.

Si seguimos así, las sequías serán más frecuentes, por lo que el suelo se resecará más y más, y subirá la temperatura en Europa, sobre todo en España, en la costa mediterránea europea y en Oriente Medio

Los modelos que se emplean hoy para pronosticar las consecuencias del cambio climático han avanzado. Pero, ¿tanto? «La estructura básica del modelo o de los modelos sigue siendo la misma. Sin embargo, a medida de que los ordenadores se hacen más potentes, se han podido detectar cambios climáticos más específicos. Ahora se puede detectar no sólo cómo va a cambiar el aumento de temperatura, sino también su distribución», explica Manabe, que recuerda que «antes, el modelo se basaba en el utilizado para el pronóstico diario del tiempo. Era muy rudimentario». No obstante, para Manabe, lo que ha cambiado «es muy poco. Lo que se ha hecho es que cada vez sean más exactos en los detalles geográficos».

«No me siento muy optimista, considerando el hecho de que países como China, India, Brasil… emiten cada vez más CO2. Hay una probabilidad importante de se llegue a un aumento de 2ºC. Pero cuanto más podamos restringir ese aumento de temperatura global, mejor»

Algo clave para que muchos países ratificaran el Acuerdo de París. Aunque Manabe se muestra positivo con el citado acuerdo –«es estupendo que tantos países hayan llegado a un acuerdo para evitar un cambio climático aún más drástico»–, reconoce que, «por sí mismo, puede no ser suficiente para lograr evitar los daños que ya se predicen». Porque «si seguimos así, las sequías serán más frecuentes, por lo que el suelo se resecará más y más, y subirá la temperatura en Europa, sobre todo en España, en la costa mediterránea europea y en Oriente Medio».

Respecto a la salida del presidente de los EE UU, explica que, «aunque Trump no apoye los esfuerzos por el clima, EE UU avanza con o sin él en el cumplimiento de las condiciones del Acuerdo de París». Pero aún así, no se muestra positivo a la hora de evitar ese aumento de 2ºC que predijo. «No me siento muy optimista, considerando el hecho de que países como China, India, Brasil… emiten cada vez más CO2. Hay una probabilidad importante de se llegue a un aumento de 2ºC. Pero cuanto más podamos restringir ese aumento de temperatura global, mejor».

Fuente: La Razón

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