Justicia climática

gota de agua en una hoja

La justicia se basa en que la libertad de un individuo termina donde empieza la libertad de sus pares y si la Ciencia hoy nos demuestra que la emisión individual de Gases Efecto Invernadero (GEI) inicia  daños definitivos para todos; resulta clara y urgente la necesidad de que los individuos  compensen a sus pares por los daños climáticos que genera su consumo personal.

A nivel internacional, existe un grado importante de consenso sobre la necesidad de poner un precio a la huella de  GEI en el consumo individual. Esto se debe a que aumentar el costo de algo no deseado es la única forma de desincentivar su ocurrencia y también, de hacer más competitivas a las alternativas de consumo limpio. Sin embargo, aún no existe consenso sobre la forma de utilizar los recursos que genera el cobro de este precio y este documento justifica la alternativa de utilizarlos  solo para compensar los daños causados.

El castigo a las emisiones en una economía sucia produce un aumento de precios en los bienes y servicios y este aumento es proporcional a la huella de GEI de cada producto. El castigo consiste en el cobro de una tarifa por la huella de GEI que han dejado, o dejarán, los productos que entran a la economía. Los combustibles fósiles emiten GEI al quemarse y además, todos los productos van dejando una huella de GEI, durante su producción y transporte. La tarifa por huella de GEI se aplica solo en la primera facturación de la producción doméstica de combustibles fósiles, de cemento, de carnes y de todas  las importaciones, por lo que su cobro resulta simple para el fisco. Debido al aumento de precios, este mecanismo también requiere del cálculo fiscal y correspondiente reintegro a exportadores, del  mayor costo que asume el exportador al producir en una economía que castiga las emisiones de GEI.

La compensación igualitaria por emisiones se verifica cuando el Estado devuelve a los residentes legales todo lo recaudado, menos lo reintegrado a exportadores. El Estado puede realizar esta devolución en forma sencilla, a través de abonos en las cuentas RUT de todos los ciudadanos. Como estos dineros no son utilizados para financiar al fisco y vuelven al bolsillo de los consumidores, este mecanismo no frena el consumo y genera producción limpia, ya que esta resulta cada vez más conveniente.

Con este mecanismo libre de costo para el fisco, el Estado cumple con su obligación de diseñar, aplicar y fiscalizar una ley que efectivamente desincentiva la profundización del daño al medio ambiente que recibirán las futuras generaciones.

Los científicos advierten cada vez con más certeza, que la civilización humana está muy cerca de perder la capacidad de frenar el calentamiento global que ella misma inició; ya que el deshielo con aumento de nivel y acidificación de los océanos, la deforestación y pérdida de biodiversidad, las migraciones y las guerras y el Cambio Climático, son fenómenos interconectados que se empiezan a retroalimentar. Los grandes incendios forestales demuestran que esta retroalimentación ya está en curso, mientras Chile y la mayoría de los países, siguen aumentando sus niveles de emisiones.

Junto con proveer justificación jurídica al esquema, el reintegro igualitario de la recaudación es necesario para hacer políticamente viable a los graduales aumentos que requiere tener el castigo a las emisiones, ya que solo mediante este aumento sostenido y no con subsidios, se puede  transitar   a tiempo hacia una economía baja en emisiones. En Chile, el 15% de mayores ingresos, consume hoy lo mismo que el 85% restante; por lo que en este esquema, la gran  mayoría de los chilenos recibe una indemnización superior al aumento de costo de vida que produce el castigo a las emisiones. El mayor costo que asumen quienes consumen por sobre el promedio del país, va disminuyendo a medida que lo hacen las emisiones en la economía.

Para detener el Cambio Climático es necesario que este esquema logre cobertura global y esto requiere que al menos dos, de las tres principales economías del planeta lo acuerden inicialmente. Lamentablemente, la Corte Suprema de USA dio luz verde al poder del dinero para influir en las elecciones de la principal economía del planeta (ver caso Citizens United v/s Federal Election Comission), por lo que hoy las esperanzas de reducir emisiones están puestas en China y Europa.

Los científicos advierten cada vez con más certeza, que la civilización humana está muy cerca de perder la capacidad de frenar el calentamiento global que ella misma inició; ya que el deshielo con aumento de nivel y acidificación de los océanos, la deforestación y pérdida de biodiversidad, las migraciones y las guerras y el Cambio Climático, son fenómenos interconectados que se empiezan a retroalimentar. Los grandes incendios forestales demuestran que esta retroalimentación ya está en curso, mientras Chile y la mayoría de los países, siguen aumentando sus niveles de emisiones.

Fuente: El Mostrador

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *