Hablemos de pobreza climática en París

Hablemos de pobreza climática en París porque es imprescindible que en los debates y conclusiones de esta Conferencia de las Partes (COP21) que comenzó ayer lunes en la capital francesa se ponga de manifiesto la necesidad de evitar la peor de las consecuencias posibles: que el cambio climático agrave la pobreza de los más vulnerables y cree nuevos focos de pobreza.

Hablemos de pobreza climática en París porque el cambio climático plantea riesgos para todos pero afecta especialmente a la vida de las personas pobres; reduce los rendimientos de los cultivos; destruye hogares; provoca el aumento en los precios de los alimentos y crea inseguridad alimentaria.

Hablemos de pobreza climática en París porque es un problema de todos, los riesgos que plantea son para todas las personas y para todos los países pero se prevé que sus impactos agraven la pobreza ya existente pero también que creen nuevos focos, tanto en los países desarrollados como en desarrollo.

Hablemos de pobreza climática en París porque el cambio climático genera movimientos de población, crea refugiados climáticos y aumenta la competencia por los recursos lo que puede provocar el retroceso de décadas de avances en materia de desarrollo.

Hablemos de pobreza climática en París y, por tanto, también de pobreza energética porque existe un hilo tanto como causa del cambio climático como en sus consecuencias que agravan esa lacra de nuestra sociedad que supone que una buena parte de la humanidad, incluido un sector muy importante de la población española, no tenga acceso a la energía.

Sí, hablemos de pobreza climática en París porque en esta cumbre en la que la Humanidad se juega buena parte de su futuro no podemos cerrar los ojos a la vinculación entre el calentamiento global y el empobrecimiento progresivo de buena parte de los habitantes del planeta.

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