Guerras: el efecto oculto del cambio climático

Nadie sabe cómo el cambio climático transformará nuestras vidas. No sólo es algo incierto cuánto harán subir las temperaturas  y afectarán la precipitación en diferentes partes del mundo los elevados niveles de dióxido de carbono de la atmósfera. Y todavía queda mucho por aprender acerca de cómo estos cambios reducirán la productividad agrícola, dañarán la salud humana y afectarán el crecimiento económico. Además de estos factores desconocidos, existe una cuestión que suscita una ansiedad aún más pronunciada: ¿los daños causados por el cambio climático, o incluso la amenaza de estos cambios, podrían dar paso a un mundo mucho más violento?

En el libro Black Earth: The Holocaust as History and Warning, Timothy Snyder argumenta que tales temores tienen una justificación histórica. Un profesor de la Universidad de Yale (EEUU) y un conocido erudito del holocausto, Snyder describe a Hitler como un hombre impulsado por un retorcido pánico ecológico sobre la falta de tierras suficientes para cultivar los alimentos que necesitaba la población. Para Hitler, escribe, «la ecología equivalía a la escasez, y la existencia significaba una lucha por los terrenos». Hitler codiciaba especialmente las fértiles tierras de Ucrania. De hecho, Alemania no se encontraba en peligro de hambruna, y Snyder señala que muchas de las mejoras agrícolas que generaría después la Revolución Verde ya se estaban desarrollando. Pero según explica Snyder, Hitler no creía que la tecnología fuera capaz de aumentar la producción agrícola de forma significativa; de hecho, rechazó la idea de que la ciencia en general pudiera interrumpir la lucha radical por sobrevivir que percibía.

En gran parte, Black Earth es una descripción de cómo Alemania destruyó sin piedad los países vecinos y sus instituciones políticas, dando paso al asesinato en masa de los judíos de esas regiones. Pero entonces, en su conclusión, Snyder emite una «advertencia» desconcertante basándose en las lecciones aprendidas del holocausto. Mientras se agoten los beneficios de la Revolución Verde y aumenten los riesgos del cambio climático, sugiere, de nuevo nos volveremos vulnerables a los temores de inseguridad alimentaria, y por tanto, volveremos a estar en peligro de luchar por los terrenos agrícolas. «Otro momento decisivo, algo parecido al que se enfrentó Alemania en la década de 1930, podría estar de camino», escribe Snyder. Añade: «Hemos cambiado menos de lo que creemos».

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