El efecto económico del cambio climático

Por Bill Gates.-

Hace unos años Melinda y yo visitamos a un grupo de cultivadores de arroz en Bihar (India), una de las regiones del país más propensas a padecer inundaciones. Todos ellos eran extremadamente pobres y dependían del arroz que cultivaban para alimentar y mantener a su familia. Todos los años, cuando llegaban las lluvias de los monzones, los ríos experimentaban una crecida y amenazaban con inundar sus explotaciones y arruinar sus cosechas.

Aun así, estaban dispuestos a apostarlo todo a la posibilidad de que su explotación se librara. Era una apuesta que con frecuencia perdían. Con las cosechas arruinadas, huían a las ciudades en busca de chapuzas para alimentar a sus familias. Sin embargo, al año siguiente regresaban -con frecuencia más pobres que cuando se habían marchado- listos para volver a plantar.

Nuestra visita fue un poderoso recordatorio de que los agricultores más pobres del mundo viven en la cuerda floja y sin redes de seguridad. No tienen acceso a semillas mejoradas, fertilizantes, sistemas de riego y otras tecnologías beneficiosas, como los agricultores de los países ricos, y tampoco tienen aseguradas sus cosechas para protegerse contra las pérdidas. Un solo golpe de mala suerte -una sequía, una inundación o una enfermedad- es suficiente para hacerlos caer más profundamente en la pobreza y el hambre.

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