«En 12 años sabremos si hemos conseguido combatir el cambio climático»

Los habitantes de Oviedo sacan fotos de las altas temperaturas

La palabra que más utiliza el científico Ricardo Anadón al hablar de cambio climático es «acelerado». Pone un ejemplo comparativo con la desglaciación de hace 12.000 años que permite entender por qué ese adjetivo es el más apropiado. «En los últimos cinco años se han batido todos los récords y siempre ha habido un incremento de la temperatura anual. Eso no había ocurrido nunca, siempre había oscilado. Hemos superado un grado de temperatura de incremento en el mundo y se han superado las 400 partes por millón de CO2 en la atmósfera cuando en la época preindustrial se estaba en 280 partes por millón». Es decir, que desde finales del siglo XIX hasta hoy las partes por millón de CO2 en la atmósfera se han incrementando en 120. «Cuando se produjo la última desglaciación hace 12.000 años, en la época fría, la concentración de gases en la atmósfera era de 180 partes por millón», explica Anadón, «y al subir entonces a 280 partes por millón, la temperatura del planeta se incrementó en unos siete grados. Aquella desglaciación natural, que fue muy importante para el clima de todo el planeta, supuso un incremento de 100 partes por millón y ya lo hemos superado en menos de un siglo. Esto va muy rápido y muy acelerado. Y cada vez más».La diferencia entre aquel escenario y el actual, aparte de los 12.000 años transcurridos, es que el calentamiento global de entonces fue natural y el de ahora no. «El futuro dependerá de lo que hagamos los humanos, sobre todo en las emisiones de gases de efecto invernadero. Tras el acuerdo de París (2015), existía cierta satisfacción porque se habían reducido las emisiones por motivos industriales. Sin embargo, en los dos últimos años las tasas de incremento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, sobre todo de CO2, han sido las más intensas. Y como eso es lo que realmente influye sobre el clima, por ahora no se va solucionando nada», advierte el científico. El consumo de carbón, petróleo y gas, en vez de reducirse, se incrementa. El dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más abundante, es resultado de la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas. «Los gases de efecto invernadero proceden de todo, de la combustión de combustibles fósiles y también de los cambios del uso de la tierra. Pese a que parece que en la tierra ya no se está emitiendo tanto, el consumo de carbón, petróleo y gas se está incrementando y se están liberando algunos gases que se derivan de la oxidación de materiales orgánicos que están acomodados en el suelo, por ejemplo en los suelos congelados de Siberia y Alaska, y eso también está influyendo», indica Anadón, que explica que el resultado de todo ello ha sido que la concentración de CO2 en la atmósfera se ha incrementando de tal manera que «vamos a la peor situación posible, o más bien, a la peor situación de las que se han contemplado».

«Todos tenemos que poner de nuestra parte. La principal causa del cambio climático está relacionada con el uso excesivo de recursos»

El problema del cambio climático ya está encima, pero se sigue hablando en futuro. «Este año se ha publicado un trabajo que dice que tendríamos que reducir las emisiones a la mitad en diez años. Entre 2020 y 2030 habría que bajar las emisiones humanas a la mitad, pero por ahora seguimos yendo por encima de esa previsión. El término que se utiliza es el de un esfuerzo titánico mundial. ¿Lograremos hacerlo?», se pregunta Anadón, que acumula décadas de investigación sobre los efectos del cambio climático. Para conocer la respuesta a su pregunta no habrá que esperar demasiado. «La próxima década va a ser decisiva para saber si se logran reducir realmente las emisiones. En 12 años tendremos la respuesta de si se ha logrado o no. No hay que esperar mucho tiempo», dice Anadón. Pese a quienes ignoran o pretenden ignorar los patentes estragos del cambio climático, la realidad es la que es y en cualquier parte del mundo ni los más mayores recuerdan haber visto fenómenos meteorológicos tan extremos, bien en forma de olas de calor, inundaciones o sequías. Da igual dónde se viva. «Se tiene dudas de que se vaya a lograr», dice Anadón, que enseguida añade que sí sería posible mitigar el cambio climático reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero desde el convencimiento de todos. «Desde los individuos a los grupos de personas, las corporaciones, los gobiernos… Es un esfuerzo coordinado de todos que implica decisión e inversión económica. Y por ahora la decisión no se ve con la suficiente intensidad». La temperatura seguirá subiendo por encima de finales de siglo.

El decano de la Facultad de Biología de la Universidad de Oviedo, José Manuel Rico, también ha centrado parte de su labor investigadora en el cambio climático y considera que, ante lo acelerado del proceso del calentamiento global, son dos los niveles de respuesta. Por un lado, el gubernamental, a través de acuerdos como el de París que promuevan medidas, pero también incide en la respuesta colectiva. «Todos tenemos que poner de nuestra parte. La principal causa del cambio climático está relacionada con el uso excesivo de recursos», recuerda. Y, en este sentido, solo caben dos alternativas: o se reduce o se mejora la eficiencia del consumo, a través de la sustitución de los combustibles fósiles por energías limpias, de sistemas de transporte sostenibles, del control de la contaminación, del reciclaje… «Todo revierte en mitigar el cambio climático», indica Rico. Las encuestas y los estudios que se han realizado para pulsar el sentir del ciudadano de a pie, posiblemente más inmerso en las preocupaciones que ya le brinda su día a día más próximo, confirman que sí existe preocupación y convencimiento de que existe un problema con el cambio climático. «Cuando te viene una ola de calor, o sequías intensas, te preocupas. Esa preocupación se incrementa mucho, pero luego llega una semana fresquita o fría entre otras cosas y puede llevarte a pensar que no es para tanto. Pero el cambio climático se basa en el análisis de lo que viene ocurriendo desde hace cinco o seis décadas, y en la última década de una manera muy acelerada», insiste Anadón. Y seguirá así, es decir, la temperatura del planeta seguirá subiendo, hasta más allá de finales de este siglo. «Normalmente los modelos calculan qué es lo que va a pasar hasta finales de siglo, pero el calentamiento seguro que va a continuar más allá», augura. No es un mensaje apocalíptico, simplemente una realidad que se ha ido constatando mediante estudios científicos realizados durante décadas. «Las perspectivas no son muy halagüeñas», resume Anadón. Sobre todo si se tiene en cuenta que a la concreción de acuerdos entre la comunidad internacional no se la puede calificar, como al cambio climático, de acelerada. «Se mezclan mucho los intereses de países, de regiones, de personas, de corporaciones, de los propios gobernantes de cada uno de los países y eso lo hace muy difícil de resolver», explica Anadón, «todo el mundo tiene su punto de responsabilidad y mientras no empujemos todos lo más probable es que no se consiga». Rico, en este sentido, recuerda que «el planeta es la casa de la humanidad y es tarea de todos mantenerla limpia y habitable porque las consecuencias las pagamos todos». Y si ya hace cada vez más calor, hay escasez de agua o problemas en el suministro de algunos productos frescos en algunos territorios u épocas, cuesta imaginarse viviendo en situaciones aún más severas.

Fuente: La Voz de Asturias

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